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El origen de Titirimundi

14/05/2019

Desde hace muchos años ya, Segovia se convierte en centro internacional de la cultura del títere.

En el mes de Mayo se da cita a uno de los más conocidos festivales de marionetas de todo el mundo.

Artistas de todas partes del globo se reúnen en Segovia para deleitarnos con todo tipo de espectáculos relacionados con este arte.

Cualquier objeto, incluso una parte del cuerpo, puede convertirse en el protagonista de una historia, cobrando vida a manos de los profesionales: personas que se dedican en cuerpo y alma, incluso su vida entera, en cultivar este arte.

El origen del títere se remonta desde que el hombre comienza a imaginar. Podríamos decir que la primera niña que cogió un muñeco y lo dotó de personalidad y contó una historia a través de él dio vida a la primera forma de expresión titiritera.

Contar historias a través de objetos o dotarlos de personalidad ha sido siempre un recurso que han usado todas las culturas. Era una buena forma de contar y decir cosas desde un punto de vista externo, para hacer ver a los espectadores un punto de vista ajeno a nosotros, como si nos vieran desde fuera. Y por esto mismo, el mundo de los títeres ha estado presente siempre en nuestra cultura. Dejando volar su imaginación, el artista era capaz de contar historias que de algún modo podían saltarse las normas dramáticas. Y por supuesto, las censuras de diferentes épocas.

EL ORIGEN DEL TÉRMINO TITIRIMUNDI

Aunque la tradición del titiritero ambulante se haya se haya perdido en la historia, tenemos un primer registro de este mundo en 1539, en el que se hace mención a unos pequeños espectáculos protagonizados por títeres. Eran pequeños teatrillos mecanizados que se conocían como retablos. Más tarde, este término también dio nombre a los títeres manuales, por lo que debía crearse un término que definiera a uno de los dos, para poder diferenciarlos. De aquí surgió “Tutilimundi”, término que cita la RAE en 1889. Tenía varios sinónimos: totilimundi, mundinovi y mundo nuevo. Estos términos hacían referencia al teatrillo móvil de títeres: un arca en forma de escaparate, que se abría en tres partes, y dentro se veían varias figurillas de madera, que se movían alrededor mientras el titiritero cantaba canciones. Otro tenía lentes para ofrecer ilusiones ópticas al espectador, perspectivas de jardines, palacios, etc.

En 1869 se acuña el término cosmorama, haciendo referencia a la creación de pequeños mundos que cobraban vida dentro una caja. Y, posteriormente, surgieron varias variantes del término. Es aquí donde por fin surge la palabra Titirimundi, que da nombre a nuestro festival. Titirimundi define a un Cosmorama portátil o representación ambulante protagonizada por figuras o muñecos.

Esperamos que un año más, disfrutéis de toda la cultura del títere en Segovia.

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